Captura anecdótica. ¿Fruto de la casualidad o de las feromonas?
La primavera pasada nos encontrábamos pescando Black Bass en el embalse de Benageber, en la Comunidad Valenciana.
Un nutrido grupo de pescadores finlandeses, portugueses, brasileños y españoles, de la empresa Rapala, habían llegado a estas aguas, para probar novedades de señuelos, líneas y accesorios, que habían sido presentados previamente en la feria europea de pesca más importante, Efftex 2010, que por primera vez se realizaba en España, en la ciudad de Valencia.
Durante dos jornadas los pescadores disfrutamos de una gran cantidad de capturas, muchas de ellas de tamaño interesante, pero lo realmente importante fueron los estupendos resultados de los vinilos Trigger X, con compuesto de feromonas, y de los nuevos señuelos duros de Rapala y Storm. Para muchos de los pescadores, esta era la primera vez que tomaban contacto con este maravilloso pez que es el Bass.
Me encontraba durante la última jornada de pesca en un pequeño recodo, con coberturas de arbustos en la orilla, donde entraba un arroyo con agua limpia y transparente. Tras varios lanzados con un Minnow Trigger color perla utilizado sin lastre, conseguí la picada de un bass mediano.
La barca se desplazó una decena de metros y realicé otro lanzado directamente a la sombra que ofrecía un arbusto en la orilla. Tras varios golpes de la puntera de la caña para dar vida al vinilo, una gran sombra se dirigió directamente al señuelo y lo cogió con firmeza. Al clavar instintivamente, el pez ni se movió del sitio, solamente se notaba su cabeceo tozudo al final de la línea. El susto fue mayúsculo, por unos momentos creí que podía tener un bass record, la enorme sombra, en la sombra del árbol y la forma de la picada me ilusionó durante unos segundos con esa posibilidad.
Pero poco duró esta ilusión, una arrancada potentísima hacia las profundidades, que gracias a una rápida actuación sobre el freno del Shimano Twinpower 2500, cargado con trenzado Sufix 832 Gore, evito que me arrancara la caña de las manos sin duda, me hizo intuir que tenía clavado un pez grande y potente, pero no un bass, quizás un gran barbo o una enorme carpa.
Mi compañero sentenció, es una carpa grande, grande “ tienes para un rato con el equipo que llevas”.
Y así fue, durante más de 15 minutos, la carpa dirigió la barca a su antojo y hacia el centro del embalse. La liviana caña Shimano Antares conseguía poco a poco que él pez se fuera entregando en la superficie y así conseguí llevarla hasta la borda de la embarcación. Tras casi media hora conseguimos subirla a bordo, para hacer una foto de esta picada anecdótica. Lo más gratificante fue comprobar como con un buen equipo ligero, se pueden sacar bichos gigantes del agua.
Por una parte desilusión, pero por otra incertidumbre. ¿Tuvieron algo que ver en esta picada las feromonas “Agression” del Minnow de Trigger X, o simplemente fue casualidad?

Artículo escrito por: Luis Enrique Serrano

Una Respuesta

  1. Victor pescador

    Hola Luis Enrique.
    Paseando por aquí he encontrado tu articulo, solo quería comentarte que aquí en el Duero ya no son tan raras las capturas de carpas y barbos con rapalas y sobretodo con vinilos, desde la llegada del alburno estos ciprinidos han cambiado enormemente su alimentación combirtiendose en unos depredadores mas en el río, es mas e visto sacar a pez vivo (Alburno) a grandes carpas que pasarían de los 5kg fácilmente
    ¡un saludo!

    Responder

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.