Con la bajada de temperatura propia de las fechas invernales, los depredadores reducen su metabolismo, produciéndose una ralentización en su actividad corporal que se traduce en escasos y perezosos resultados por parte de los pescadores. Son fechas duras para la pesca en general, aunque si insistimos y aguantamos las condiciones adversas que se nos presentan, podremos capturar alguna pieza de buena calidad, pues son estas fechas invernales en las que los grandes ejemplares tienen esa necesidad mayor e imprescindible de alimentarse.

La localización es un factor importante durante todo el año, pero mucho más en invierno, en donde deberemos de buscar los cortados y puntales que alberguen una buena profundidad entre los diez y quince metros, zonas en donde la termo clima es más confortable y les permite pasar el duro invierno. Si tenemos la opción de pescar desde embarcación, no hace falta decir que todo aquel desnivel que indique la presencia de cazaderos y lugares de paso, deberemos aprovecharlos y rastrearlos con nuestros señuelos más eficientes, sin olvidar las estructuras como pilares de puentes o ruinas bajo las aguas de posibles restos de poblaciones inundadas.

Está claro que para estas fechas la paciencia debe de ser de acero, de hecho lo mejor son señuelos que profundicen mucho y con una buena acción natatoria al trabajarlos lentamente y como no podía ser de otra forma, las Rapalas Shad Rap se llevan la mejor nota. Es un señuelo clásico y con años a sus espaldas, en donde la experiencia lo dice todo, pues lo podemos trabajar muy lentamente en zonas profundas y parece que cuanto más lento lo movemos, más acción tiene que irrita y provoca esos ataques explosivos.

 

Otro señuelo muy propicio para estas fechas, son las Rapalas Clackin´rap y Rippin´rap. Aunque no estoy muy de acuerdo en algún aspecto con este tipo de señuelos, debo decir que es una máquina de rastrear los fondos. En primer lugar, aclarar que no me convence y algún disgusto me han dado los modelos sin babero porque nuestra línea se anuda en la parte superior del señuelo y no en la parte frontal como la mayoría de señuelos, provocando en ocasiones que la primera posición mencionada propicie la expulsión de la boca del depredador. Por otro lado y para sopesar la crítica, tenemos un señuelo con un sonajero que pueden detectar los lucios a distancias muy considerables, una acción natatoria libre, errática como ninguna otra y un señuelo que presenta un peso más que aceptable descendiendo rápidamente a las profundidades.

 

Otro factor importante a mi parecer y que depende mucho de los gustos de cada pescador, es la tonalidad de los señuelos. Podríamos escribir un libro sobre los colores a utilizar dependiendo de factores como son la luz, claridad de las aguas, temperatura etc… pero si hay un factor primordial en invierno, es el uso de colores realistas y naturales. Entre los señuelos STORM, hay tres que son mis preferidos en determinados lugares, pues imitan con naturalidad a un buen alburno o un alevín de Black bass, son los modelos baby Bass,Pearl y Shad.

 

Las horas centrales del día en invierno son las más calientes, provocando un aumento de actividad de los depredadores que no deberíamos dejar pasar por alto. Espero que este pequeño repaso de pesca invernal del lucio, sirva para recordar las claves de qué debemos utilizar, dónde y cómo.

Suerte y buena pesca.

 

Artículo realizado por: Eduardo Zancada

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