Es tiempo de pescar, las ilusiones intensas de la espera, el aroma del mar, el beso del viento, el sonido de las olas se muestra cual mágica música a los oídos del pescador de caña y carrete…

El pescador   Andrés Vega se prepara a pescar en la modalidad de pesca vertical de profundidad, en el Golfo de Nicoya, Pacífico  Central de Costa Rica con un Jig  Butterfly de Shimano, armado con poderoso anzuelo asistente VMC y su carrete Calcutta CTE 300 cargado con cuerda braided Power Pro de 50 libras de resistencia y una caña Shimano Trevala de alta resistencia.

Es así como el pescador pondrá a prueba sus destrezas, cuando en su afán de conquistar los peces marinos, deba tentar con los mejores señuelos,  a los seres que nadan suspendidos o en las zonas profundas, sitio en donde son amos y señores, depredadores supremos de la mar.

El jig se desplaza hacia la zona profunda en un rango de 100 pies, toca el fondo y al aplicar la técnica de jigging, este se muestra errático mostrando las virtudes de oscilación para lo cual fue diseñado, realmente parece una presa acuática con problemas natatorios, un jig Butterfly será  la reencarnación de la presa, ante los ojos del depredador supremo de las aguas no tiene diferencia, ha invadido su territorio y la marca, es una mordida feroz, nunca escapará…

En la superficie Andrés siente la picada, realiza el enganche y por instantes comenta que es un pez pequeño, recobra línea, lo inesperado, de repente la caña se arquea en su máxima expresión y todo el poder de un enorme pez se despliega cual feroz tormenta marina, el freno del carrete trata de sostener al gran pez, pero es su fuerza extrema la que le lleva a la zona profunda, aun no se sabe que es pero a cada instante la presión aumenta,  los músculos en tensión, la técnica de palanca se aplica con dolor, es el dolor que sienten los pescadores cuando batallan a los grandiosos seres que medran en las aguas.

El pez no cede un centímetro muestra ferocidad, genera desgaste en el pescador, es su pelea furiosa, la sensación es extrema, la adrenalina al máximo, se debe controlar un pez así nunca será fácil, nunca lo será su fuerza emana de miles de años de existencia, instinto y capacidad muscular, es un titán de los mares…

Todo tiene su tiempo, todo tiene un límite y el pez ha sido vencido, hacia la superficie se muestra un enorme pez gallo (Nematistius pectoralis), un trofeo sin lugar a dudas, que permite una sonrisa que aflora con el sentimiento de satisfacción cada vez que se recuerda…

BUTTERFLY JIG SHIMANO…

Artículo de José Manuel López Pinto / Rapala VMC y Shimano Professional Staff


 

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.