Hoy en día, la pesca moderna de ciprínidos tiene un gran número de seguidores que cubren la geografía española en su totalidad. Hace años, eran pocos los aficionados y resultaba extraño, casi “marciano”, el poder ver un trípode con alarmas a orillas de un embalse con todos los complementos de carpfishing. Las tiendas de campaña, los boilies, barca o barco radio-control, bedchairs y todos los demás complementos de esta modalidad.

No será la primera vez que la propia Guardia Civil o los propios guardas de los respectivos escenarios de pesca, se sorprenden al ver tal parafernalia montada, el cuidado con el que se tratan las capturas y su consecuente puesta en libertad, después de fotografiarlas. Terminaban observándote con mayor curiosidad y respeto del que traían a su llegada al puesto y se despedían tranquilos, seguros de que esos “carpistas modernos”, no ensuciarían, no harían fuego, devolverían las capturas a las que aplicaban antisépticos en las heridas y que en definitiva, cuidarían y respetarían el medio del que disfrutaban. Todo esto, sabiendo que estarían varios días pescando acampados en aquel lugar, pero la mayoría de las veces y ante tal espectáculo, te dejaban tranquilo por simple desconocimiento de la normativa de pesca y en definitiva, por resultar inofensivo para el medio ambiente.

Y resulta que la modalidad de Carpfishing tiene una esencia, una filosofía interna, algo de lo que muchos carpistas europeos han hecho su forma de vida, el “selft” del carpfishing. Puede que estemos hablando de un punto obsesivo y extremista, pero resulta que en el fondo y en la forma, esos son los auténticos pescadores, incluso podría aplicarse de forma genérica a todas las modalidades de pesca. Un amante de la pesca se encuentra en su vida cotidiana; trabajo, esfuerzo, sacrificio, compromisos de todo tipo, pero en selft existe algo que le da fuerzas y entre muchas otras cosas hemos de reconocer que es la pasión por la pesca. Esa desconexión total con el mundo real, sencillamente algo propio, que nadie puede alterar ni arrebatar, resulta así de sencillo. Hablamos ya no de una afición, si no de una droga que solo unos pocos conocemos, y digo unos pocos porque menos mal que la pesca tiene este número de aficionados, no querría saber que sucedería, si los aficionados al fútbol se sumasen al mundo de la pesca, sería el fin.

Actualmente hemos dado pasos de gigante, y las concentraciones y competiciones de carpfishing se encuentran a la orden del día. Algo por lo que luchábamos hace unos años, es hoy una realidad. Algo que nos permite la expansión y el reconocimiento del carpfishing, incluso algún intento de “lago privado” y la legalización de la pesca nocturna en algún embalse, de forma controlada. Pero todo avance evoca unas consecuencias y personalmente creo que no son muy positivas. El lobo solitario o el pequeño grupo de carpistas que antes disfrutaba de la pura esencia del carpfishing, ha desembocado en algunos casos, en populares competiciones plagadas de carpistas, en donde la esencia se pierde y la competitividad, el interés material y las ganas de protagonismo surgen por doquier.

En una modalidad como es el carpfihing, existen esos principios mencionados anteriormente, pero resulta que hoy en día están cambiando las cosas. El número de aficionados ha crecido de manera desorbitada y ahora parece que todo el mundo tiene un trípode con alarmas y que todo el que lo tiene, practica el carpfishing. Desde estas líneas quiero aclarar, que no es lo mismo el carpista que cuida y respeta el medio del que goza, practicando el captura y suelta y pasando desapercibido, de aquellos que realizan abusos a orillas de los pantanos, sin practicar el captura y suelta, haciendo fuego, tomándose el carpfishing como una mera excusa para montarse una fiesta y demás errores que evocan en la degradación de esta modalidad.

La consecuencia como bien se pueden imaginar, es que pagan justos por pecadores, y  la admiración que antes se llevaba el que visitaba  el puesto de pesca, ha desembocado en sanciones administrativas por doquier y una imagen del carpista moderno en algunas ocasiones, nada agradable.

Por lo expuesto en estas líneas, no se olviden la próxima vez que acudan a orillas de un embalse, de que hay carpista y carperos, al igual que pescadores y pescaderos. Que la verdadera pasión y afición residen en el “selft” y nuestra modalidad de pesca se merece el respeto y la admiración, porque sencillamente, resulta ser algo atávico, maravilloso e indescriptible.

Artículo realizado por: Eduardo Zancada

 

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