Con el enfriamiento de las aguas y tras los temporales otoñales es momento de salir a tentar los cefalópodos. Las sepias del desove de finales de verano ya han alcanzado un buen tamaño y se muestran muy activas en busca de comida. Igual les ocurre a los calamares, aquellos chipirones que salían en verano ahora se han convertido en grandes vainas que encontraremos mucho mas activos en horas de luz. Todo ello sin olvidar los pulpos un terco depredador que no desaprovechará la ocasión para lanzarse ante cualquier cosa que se mueva.

Para ellos elegí un equipo Shimano diseñado específicamente para los cefalópodos. La caña, Aernos TE Egixile es un modelo telescópico muy ligera y sensible, capaz de percibir el mínimo contacto a nuestro señuelo, algo muy importante sobretodo en época de chipirones en la que en muchas ocasiones cuesta detectar la picada. Sinceramente yo era bastante reticente ante las cañas telescópicas pero tras probar esta, considero que son una muy buena opción para este tipo de pesca en la que la sensibilidad prima a la potencia, mas aún teniendo en cuenta la finura de la puntera delicada en su transporte de no ser telescópica. Está  disponible en 4 tamaños, 210, 240, 270 y 300 centímetros, de ligereza extrema gracias al carbono de alto módulo de su fabricación (entre 100 y 140 gramos según modelo)

Para equilibrar el equipo opté por un carrete de la misma línea, un Aernos FA 2500. Catalogado como el buque insignia de la gama Shimano P4 (precisión, rendimiento, potencia y placer) este carrete cuenta con la tecnología aplicada en los carretes de gama alta pero en uno de gama media, haciéndolo un carrete extraordinario calidad-precio. Incluye el sistema Dyna-Balance, bobina AR-C y Varispeed, cuenta con 5 rodamientos de acero inoxidable mas un rodamiento en el guía hilos y viene de serie con una bobina extra de Aluminio. Hay que decir que si queremos el carrete exclusivamente para este tipo de pesca sería mas conveniente elegir el modelo 3000, con las mismas prestaciones que el 2500 pero con una capacidad menor de línea en la bobina (140 metros de 0.25mm) un ahorro a la hora de llenar con trenzado de muy bajo diámetro.

 

 

 

 

 

 

 

Una tranquila mañana de inicio de año fue la fecha elegida para poner a prueba este equipo, nuestro destino el golfo de Rosas, zona muy rica en cefalópodos durante los meses invernales. Empezamos la pesca justo con la primera luz del alba para aprovechar la actividad de los calamares. Preparé un montaje clásico con una potera pesada de base y una de las jibioneras Sephia Egixile de Shimano medio metro mas arriba, para que los caprichosos calamares pudieran elegir la mas apetitosa. Estas jibioneras Shimano son

diferentes a todas las demás por su cuerpo Keimura, que significa que el cuerpo del señuelo absorbe y emite los rayos ultravioleta de la luz. Según varios estudios científicos los calamares ven en ultravioleta y estos haces de luz son los últimos que se pierden en las profundidades. La salida del sol si damos con el lugar adecuado acostumbra a ser un momento muy fructífero y en la media hora buena podemos llegar a hacernos con mas de una docena de calamares, que en estas fechas acostumbran a ser de buen porte.

Los primeros lances no obtuvieron resultado pero sirvieron para familiarizarme con el equipo, la sensibilidad de la caña transmitía incluso la vibración de la corriente de la deriva y  al mínimo golpe de puntera daban movimiento a los señuelos. Llegaron las primeras picadas y en pocos minutos ya habíamos conseguido 3 calamares 2 de ellos de buen tamaño como no, todos con los Sephia Egixile. Ya con el sol alzado decidimos cambiar el montaje para tentar a sepias y pulpos. En este caso un plomo de 40 gramos con un bajo de 50 centímetros y detrás nuestro señuelo, en este caso un Corux Squid de Storm plomado. y en la parte superior del plomo a unos 70 centímetros otro de los Corux Squid pero sin plomar por si algún calamar rezagado rondaba por la zona. Derivando con el barco vamos arrastrando nuestros señuelos por el fondo de arena hasta que la puntera como si de un pequeño enganche se tratara se curva levemente. Tirón suave de puntera y ya tenemos clavada la primera sepia. Recojo suavemente mientras mi compañero la iza con el salabre. Es muy importante tener siempre el salabre a punto cuando pescamos sepias porque es muy frecuente que estas vengan solo abrazadas al señuelo sin estar prendida por la corona, y a la que estas están a punto de salir del agua se sueltan y regresan para el fondo. Después de un buen rato sin actividad, decidimos cambiar de zona. Empezamos una nueva deriva en zona de mayor profundidad y parece que hemos dado con un buen lugar ya que sin tiempo a calar todas las cañas ya tenemos las primeras picadas en poco rato hemos conseguido una docena de sepias y otro calamar, mas que suficientes para una jornada. Hay que decir que estos pequeños depredadores no acostumbran a ser muy exigentes a la hora de lanzarse sobre nuestros señuelos, pero hay días en que unos funcionan mas que otros.

En esta ocasión el Corux Squid Jig de Storm sin plomo y de color marrón oscuro nos marcó la diferencia de la jornada, prueba está en el estado que quedó la jibionera tras la jornada, con el lomo bien marcado por los mordiscos de las sepias. Las Sephia Egixile de Shimano me resultaron muy atractivas por la correcta compensación del peso, al tener el pequeño plomo en la parte delantera equilibra de tal forma el señuelo que a la hora de arrastrarse por el fondo la corona de púas no llega a tocar el fondo, quedando a un escaso centímetro levantada evitando así muchos enganches de algas y residuos del fondo como ocurre con otras jibioneras.

Texto e imágenes: David Juanola

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