A primeros del mes de marzo me dispuse a realizar una deuda pendiente en aguas francesas. Tenía un viaje reservado con mi amigo Gonzalo y su mujer Yurena, para cumplir con nuestra cita anual de carpfishing. Se trataba del mítico lago de Cavagnac, situado en Bournazel a una hora y media de Tolouse.

Análisis previo a la sesión

El tiempo que se auguraba era bastante revuelto, se anunciaban cuatro días de lluvia con 40km/h de viento, algo bastante incómodo y que prometía escasos resultados, sin olvidar, que en esas fechas en la zona centro de Francia, no era ni mucho menos época de prefreza como en España, donde ya se encuentran activas nuestras queridas carpas.

Los cuatro reyes

El puesto que habíamos reservado era The field, un puesto doble que se encontraba a la entrada de una larga cola, en donde podríamos cortar el paso a los peces que entrasen y saliesen de la zona, con posibilidad de pescar en aguas abiertas, pues el puesto de nuestra izquierda estaba libre esa semana. Lo que más me preocupaba era lo que había oído hablar a los amigos y compañeros que habían pescado ya este mítico y complicado lago en otras ocasiones. Un lago complicado, con muchos nenúfares que complicaban la pesca, en donde había que aplicar una estrategia complicada poniendo las posturas entre las raíces, una picada cada 24 horas de media, y lo que más me repateaba, únicamente o mejor dicho, en su inmensa mayoría, entraban y comían chufas, cebo al que estaban acostumbradas. Con todos estos datos de por medio, y sabiendo que las semanas anteriores todos los pescadores habían obtenido unos resultados de entre siete y diez peces por puesto y semana, los ánimos no eran muy grandes, pero siempre queda el ingenio, la ilusión y el buen hacer por delante.

Yo por mi parte, estaba decidido a probar y utilizar como de costumbre la gama de Dynamite baits, marca con la que colaboro asiduamente y que me da tantas alegrías en forma de grandes especímenes. Me negaba a creer que no funcionasen los boilies de esta marca, ni “los cuatro reyes” como acostumbro a llamarlos (The source, Robin Red, Crave y Monster Tigernut & Red Amo).

La sesión de pesca

Después de un largo viaje llegamos al lago en donde nos hicieron un buen recibimiento, leyéndonos las normas del lago, tomando un café caliente y llevándonos a los puestos en barcas remolcadas. El tiempo era nefasto, revuelto, con lluvia a ratos. Por suerte, las dos tiendas que nos habían montado en la plataforma, eran espaciosas y nos permitieron convivir cómodos durante cinco días, sin olvidar las duchas y baños del lodge, que permitían mucha comodidad. Los nenúfares en las fechas en las que nos encontrábamos, todavía no habían asomado a la superficie y era complicado localizarlos. A esto había que sumarle, que recientemente habían colocado en invierno unos marcadores en distintos puntos para acostumbrar a las carpas a comer fuera de los nenúfares, algo que daba tranquilidad, pues después de una picada nocturna podríamos lanzar nuestro montaje desde la orilla a estos marcadores. Finalmente, Gonzalo que ya había estado en ese puesto anteriormente, me mostró dónde se encontraban los nenúfares sumergidos, incluso se podía ver alguno asomando tímidamente en la superficie del agua.

Cebos y estrategias

Gonzalo optó por pescar con chufa que había traído especialmente preparada por él con esmero, haciendo unos rituales de cocción que todavía desconozco, a los que añadía un extracto secreto y natural de chufa, que todavía estoy esperando a que me diga a qué empresa de chufa natural lo encarga en el extranjero.

Monster Tigernut

Por mi parte aposté por los boilies de Robin red y como no, los Monster Tigernut & Red Amo de Dynamite baits, remojando el montaje en los nuevos y pequeños botes de Super concentrado de chufa con Red Amo de este año 2015, un nuevo potenciador de sabor que está indicado para remojar el montaje unos segundos.

Concentrate

Este super concentrado también han decidido sacarlo en el sabor The Source, dos botes pequeños, que no ocupan espacio y que quintuplican la potencia de sabor concentrado de dip normal, con lo que nuestro cebo de anzuelo se transforma en una verdadera bomba, no apto en principio para carpas resabiadas que rechazan los cebos muy frescos y muy remojados, pero yo por mi parte y siendo amante de los dips y de presentar un cebo siempre fresco, jugoso, bien remojado y que destaque sobre los demás, prefería dejar durante horas enteras mis montajes dentro de estos frascos que potencian tanto el aroma, y me fue de perlas.

Primera picada

Comenzamos a pescar posicionando nuestras posturas entre las raíces de los nenúfares, añadiendo dos paladas de boilies sobre cada montaje, sin engodos ni micropellets ni nada que pudiese hacer recelar a los peces que se encontraban por la zona. La primera picada la tuvimos a la hora y media de haber lanzado las cañas, algo milagroso, cobrando una bonita royal de entre los nenúfares con 14 kg de peso. Tan solo habían pasado dos horas y mis boilies de Monster Tigernut & Red Amo ya habían dado resultados. Es evidente que si están acostumbradas a la chufa, este boilie compuesto por chufa con la fruta palatant que le da ese olor a chufa cremoso, no podía decepcionar a las carpas de este lago. Seguimos pescando y la cruda realidad nos golpeó con fuerza, la siguiente picada la tuvimos las 24 horas siguientes, en donde Gonzalo cobró otro pepón en un hot spot que había localizado debajo de un árbol cerca de la orilla opuesta, en donde había colocado su montaje con una chufa y un pequeño dumbell de Sweet Tiger de color amarillo de Dynamite, un pequeño comodín que levantase su chufa en posición vertical, con un toque dulzón de piña muy ligero, algo que hace estragos en España dentro de un cebadero de maíz.

 

Monster Tiger Nut

Fueron pasando los días y a medida que seguíamos pescando, conseguimos remontar la media de una picada por día. Conseguimos pescarlas fuera de los nenúfares, en aguas abiertas, al final de nuestra recula también y en un marcador cercano a la orilla en donde salieron hasta siete tencas. Los pesos de carpas royales, cuero y comunes, fueron aumentando, tocando los 18,5 kg que nos arrancaba una sonrisa de la boca, llegando al final de la sesión a un total de 23 peces que no estaba nada mal. Mi cabezonería con los boilies de esta marca me dio la razón una vez más y los cuatro reyes (The source, Robin Red, Crave y Monster Tigernut & Red Amo) capturaron sus peces como de costumbre lo hacen en aguas españolas. Por fin me demostró el Monster Tigernut & Red Amo que era un cebo colosal, un “peso pesado” que debía seguir usando en España, en los ríos y embalses donde degustan las grandes carpas las chufas.

Una vez llegada a su fin la sesión de pesca, el dueño del lago, David, nos invitó a una fabulosa comida en el lodge, en donde degustamos algunas exquisiteces francesas con un buen vino, un gran detalle por su parte y que le agradezco desde estas líneas. Después de un largo viaje y de despedirme de mis amigos y compañeros de batalla durante siete días, di por finalizada esta aventura francesa.

Soy consciente de que no pagué el peaje de Cavagnac, pues los artículos que he leído sobre él y las leyendas que me han comentado, hacen de él un lago maravilloso, un objetivo esencial en el repertorio de sesiones de todo carpista que se precie. Un lago complicado para el carpfishing, con capturas que tras mucha estrategía se terminan consiguiendo, en donde cada captura te ofrece una satisfacción máxima por la complejidad del lugar, pues muchos son los bolos que se han comido muchos carpistas en sus aguas. Por suerte, conseguí escapar de ese peaje y se me dio bastante bien, pude regresar al estrés de Madrid y su vida diaria, con el bonito recuerdo de los desayunos con Yure embriagada de buen humor y el café recién hecho, las tardes de charla con Gonzalo fabricando montajes y preparando todos los aparejos para la noche que se auguraba, los atardeceres con el arcoíris en medio del lago, las noches oscuras en las que peleaba un carpón entre raíces, y sobre todo, los recuerdos que se le quedan en la retina a uno, que si os dais cuenta, son los recuerdos que vivisteis en “aquella sesión con personas, con vuestros amigos” pues las carpas al final son carpas, un elemento más que hace que toda esta modalidad tenga sentido, pero no por ello lo importante o fundamental porque parece ser que algunas veces, perdemos el norte respecto a lo que son las pequeñas e importantes cosas de la vida.

Eduardo Zancada

Por Eduardo Zancada

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