La lubina (Dicentrarchus labrax) y el Black bass (Micropterus salmoides). La primera, especie de pez depredador del litoral marino, que puede en algunos momentos remontar por los ríos y vivir incluso con condiciones de baja salinidad del agua. La segunda, especie de pez habitante de ecosistemas de agua dulce, generalmente lagos, embalses y tramos de río con corrientes lentas y profundas.

Morfológicamente, ambas especies tienen un remoto parecido, sobre todo por su amplia boca, que les permite aspirar literalmente a sus presas y por esa ostentosa y punzante espina dorsal desplegable que ambos peces poseen.

Científicamente, estas dos especies de peces no están relacionadas en absoluto, pero a la hora de comparar sus hábitos predadores y la forma en que realizan estos, la similitud de comportamientos es al menos asombrosa.

Tanto la lubina como el Black bass, cada uno en su ambiente, son depredadores oportunistas que saben explotar sus cazaderos desde la superficie hasta la profundidad, aprovechando las coberturas que sus respectivos y tan diferentes ecosistemas proporcionan.

En cuanto a sus presas, ambos peces depredan sobre otros peces vivos, invertebrados de todo tipo como lombrices, crustáceos y otro sin fin de criaturas.

Mientras una lubina absorbe un pequeño cangrejo de mar, un Black bass hace lo mismo con un cangrejo de río, mientras que la primera captura una pequeña parrocha en la superficie, el segundo hace lo mismo con una pequeña boga o con un alburno y mientras que nuestra lubina gusta de las lombrices de arena, nuestro Black bass piensa lo mismo de las lombrices de tierra.

Presas parecidas, gustos parecidos y formas de cazar similares, lo que nos conduce finalmente a las técnicas de pesca utilizadas con cada una de estas especies.

¿Son compatibles la mayoría de los señuelos utilizados para pescar la lubina, con los utilizados para el Black bass y viceversa?

Pues la auténtica realidad es que sí, que muchos de los señuelos de lubina funcionan a la perfección con el bass. Poppers y paseantes en superficie, peces artificiales en medias aguas e imitaciones de vinilos en profundidad.
Por poner un ejemplo, las imitaciones de lanzones y los señuelos Raglou proporcionan numerosas capturas de basses de tamaños más que dignos incluso en aguas con mucha presión de pesca.

Con toda esta información, llegamos al punto de reflexión de este artículo:

Primero: ¿Cuántos tipos de señuelos blandos usa un pescador de lubinas en comparación con uno de black bass?

Segundo: ¿Cuántas técnicas y formas de montajes se utilizan con uno y con otro pez?

No habría nada más que mirar el contenido de las cajas de ambos pescadores y los diferentes equipos utilizados y siempre ganaría por goleada el surtido de las cajas del pescador de bass, y el armario de cañas y carretes, donde en muchas ocasiones podríamos decir que la realidad supera a la ficción.

El black bass es sin duda el pez, para el que se han desarrollado más señuelos y más técnicas de pesca a lo largo de la historia y hoy en día se sigue progresando e innovando a un ritmo vertiginoso, que a veces incluso supera a los pescadores más avispados.

Quien pesca bien black bass, pescará bien lubinas y quien pesca bien lubinas se adaptará rápidamente a pescar black bass.
¿Alguien ha probado a presentar una lombriz con montaje texas o carolina, o un cangrejito de vinilo con los mismos montajes a nuestra lubina en sus apostaderos de rocas?Ahora unas ultimas preguntas para pescadores valientes y sin complejos.

¿Y a lanzar un minnow saltarín tipo Shadow a nuestra amiga entre las espumas?

¿O tal vez a presentarle una gorda y corta lombriz con montaje wacky en un cruce de corrientes?

¿Es sólo cuestión de tiempo o ya está ocurriendo?

Bueno ya me contaréis algo…….

Anécdota:

Bastantes años atrás observé a un pescador en un tramo libre del río Tormes en Salamanca, que recuperaba un señuelo flotante de buen tamaño de forma extraña, dándole una especie de acción de criatura herida y tullida, que dejaba una estela en el agua.

Al preguntarle por aquel artilugio que lanzaba desde la orilla opuesta, me comentó que estaba pescando huchos y que también salían algunos lucios de buen tamaño con aquel ingenio de su propia invención.

Varios años después tuve la oportunidad de pescar en el coto de huchos de Villagonzalo II y en mi mente solo había una cosa, pescar el hucho con Popper en superficie.

Los pescadores que me acompañaban me miraban como a un bicho raro, al poner un Chug Bug de Storm en la línea desde el primer momento, algunos pescadores veteranos curtidos en la pesca de este pez que también estaba allí, pues lo mismo, comentándome amablemente que pusiera un señuelo tradicional y que me dejara de experimentos.

Ese día fui valiente y pesqué con convencimiento y decisión. Una hora más tarde todos los pescadores del entorno me estaban suplicando que les dejara un señuelo similar al que ya había sacado más de 15 huchos y al que se habían tirado otros tantos peces, aquel día pude hacer un buen negocio alquilando la otra media docena de poppers que llevaba en mi caja, los pescadores veteranos abrieron mucho los ojos, pues no daban crédito del resultado del señuelo y de la técnica utilizada y al final del día perdimos la cuenta de los peces que sedujo este señuelo.

En septiembre de este año y después de cinco años en el dique seco del coto de huchos, tuve la suerte de acompañar a dos pescadores y amigos que disfrutaban de sendos permisos para Villagonzalo II. Les propuse la técnica de pesca en superficie, aunque el día estaba lluvioso, frío y con viento, pero funcionó a la perfección y en cinco horas de pesca consiguieron más de veinte picadas y la captura de un pez de más de90 cm. El Popper sigue funcionando y lo seguirá haciendo mientra haya huchos en el agua.

Luis Enrique Serrano.

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