El Cabo de Creus, situado en el norte de la Costa Brava, es una de nuestras zonas de pesca preferidas, la erosionada costa y sus fuertes temporales, hacen de este lugar uno de los mejores destinos de la península para la pesca a spinning de la reina de nuestras aguas, la lubina.

Enclave privilegiado

Dicha zona está situada en el extremo más oriental de la península Ibérica, justo donde los Pirineos llegan al Mediterráneo. Un paraje rocoso, con escarpados acantilados, profundos veriles, recogidas calas y una escasa urbanización en toda la zona, le confieren un ambiente salvaje y virgen. Uno de los principales protagonistas de la belleza de esta costa, es el viento de Tramontana, que azota la costa en un promedio de más de 200 días al año, haciendo imposible la navegación y la pesca. Una veda natural que contribuye a la regeneración de las especies.

Tal y como lo he contado, parece todo un paraíso donde la pesca tiene que ser abundante  y fácil. No nos engañemos, las lubinas aunque sean abundantes, resultan difíciles de capturar, han aprendido la lección con el paso de los años y los muchos pescadores que las han acechado. Dejando aparte los meses previos a la reproducción, en que las lubinas se reúnen en grupos para cazar, sin importarles tanto nuestra presencia, por su estado de celo. El resto del año tendremos que encontrar los momentos de mayor debilidad para sorprenderlas. Las horas de poca luz del amanecer y el atardecer, van a ser las mas propicias. La tranquilidad del momento y la baja luminosidad les permite cazar con mayor discreción, los pequeños peces y crustáceos que ascienden hacia aguas someras, siendo capturados con mayor facilidad. Nuestra aproximación deberá ser silenciosa, dejando una mayor distancia de la zona si pescamos desde embarcación, y si lo hacemos desde tierra, procurando no acercarnos demasiado al agua, para evitar ser detectados. Otro buen momento, será tras un temporal de tramontana o levante, cuando el viento ya ha amainado, y el fuerte oleaje va desapareciendo, dejando paso a las largas olas del mar de fondo, que pegan con violencia al llegar a las rocas. Aquí las lubinas estarán pegadas a la costa, escondidas bajo las blancas turbulencias de las aguas, en busca de sus presas. Es el mejor momento para encontrar grandes ejemplares, pero también es el más peligroso, ya que corremos el riesgo de que se produzca algún accidente por un golpe de mar, por ello saldremos solo aquellos días en que la mar va claramente a la baja, extremando al máximo las precauciones.

¿Dónde pescar?

En general tanto la zona norte como el sur del Cabo de Creus son buenas para la lubina, pero hay circunstancias que hacen en determinados momentos que un lugar sea mejor que otro. Con viento del norte, si este no es muy fuerte, toda la zona norte desde el Port de la Selva, hasta el antiguo Club Mediterrané, el viento entrará de frente provocando buenos espumeros en las rocas. Es uno de los mejores enclaves para buscarlas los días posteriores a los temporales de norte, con resaca de mar de fondo. Por toda esta zona, encontraremos pequeños escollos e islotes, que bien se merecen unos lances, a veces dan gratas sorpresas. En la cara sur, encontramos lugares muy buenos como la Isla Messina, Cabo Norfeu, el Gat, o punta de la Figuera. En esta zona acostumbra a tener el agua un grado por encima que la cara norte, al quedar más resguardado de las corrientes que llegan del Golfo de León, por lo que suelen concentrar mayor cantidad de mini talla. Aquí el viento dominante es el Garbí, acostumbra a soplar con la subida de las temperaturas y resulta realmente molesto para pescar en esta zona, no encontraremos ningún resguardo, y el viento siempre nos empujará hacia las piedras.

El equipo

Normalmente cuando salimos a por lubinas desde embarcación, llevamos al menos 2 equipos por pescador montadas con diferentes señuelos para no tener que cambiar constantemente. Utilizamos cañas de 8 pies, normalmente la Speed Master 2,40 y la Aspire 2,40 ambas con acción 14-40 gramos. Estas cañas van muy bien por su ligereza y precisión de lanzado, consiguiendo con ellas encajonar nuestros señuelos a pocos centímetros de las piedras y alcanzando distancias espectaculares. Para no desequilibrar los equipos, los carretes tienen que ser ligeros, entre un tamaño 4000 y 5000 serán suficientes. Los Technium, Rarenium y Twin Power, son nuestros preferentes. Siempre cargados con trenzado de 12 a 20 libras y un bajo de línea de un par de metros de nylon de 0.30-0.35mm. Solo utilizamos el fluocarbono en aquellos días en que el mar está calmado y el agua limpia. Al hacer los lanzamientos tan ajustados, el nylon nos va muy bien como bajo de línea porque aguanta mejor los roces con las piedras y en caso de enganche, tiene un punto mayor de elasticidad antes de la rotura.

El Max Rap un referente en aguas bravas

Dentro de la nueva generación de minows, el Max Rap de Rapala, ha demostrado en nuestra zona ser un efectivo señuelo, en aguas movidas. Su hidrodinámico cuerpo junto con su peso, permite largos lanzamientos consiguiendo colocar el señuelo en lo mas profundo del espumero. Los tamaños que mejor nos funcionan son los de 13-15 y 17 centímetros. Cuanto más fuerte sea el mar mayor tamaño utilizamos, así evitamos por seguridad tener que acercarnos demasiado a las rocas y nuestros señuelos serán visibles en las aguas más revueltas. Su buena natación permite diferentes velocidades de recogidas y al ser suspendido, permite pequeñas paradas, irresistibles para este depredador. Su robustez en la construcción, lo hacen más duradero con los fatídicos golpes contra las rocas, tanto en el cuerpo como en la pala.

Texto y fotos: David Juanola

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