Cuando se quiere distribuir algo de una manera racional, justa y equitativa lo primero que hay tener en cuenta es saber lo que se va a distribuir y lo segundo entre quienes se va a distribuir.

Habida cuenta de que el agua es un recurso escaso y la fauna que en ella habita también lo es, procede que se haga una distribución lo mas justa posible para acceder a este recurso.

A este respecto, conviene recordar que prácticamente todos los ríos y embalses en España son de dominio público, es decir son de todos.

En esta ocasión vamos a tratar el asunto de la distribución de los recursos piscícolas entre dos modalidades de pesca: la denominada “tradicional” por una parte y por la otra pesca de “captura y suelta”.

En lo relativo a la pesca deportiva la primera cuestión, es decir lo que se va a distribuir, está muy claro ya que se trataría de la longitud de los ríos o la superficie de los embalses para poder practicar la pesca.

Sin embargo, la segunda cuestión, es decir entre quienes, ya es una tarea mas controvertida ya que cuando se pretenden recabar datos en las Administraciones sobre el número de las licencias de pesca en la modalidad exclusiva de “captura y suelta” al parecer, sorprendentemente, ninguna posee este dato.

Y entonces la pregunta siguiente que uno se hace es ¿pero entonces como y para quien legislan las diversas Administraciones?

Hay unos datos que si se conocen con certeza y es la distribución de los diferentes tramos de ríos y embalses en vedados, acotados (algunos en exclusiva de “captura y suelta” y otros también cuenta ya con tramos para esta modalidad), libres y libres exclusivamente en la modalidad de “captura y suelta”.

A pesar de la imposibilidad en estos momentos de tener datos exactos de los pescadores practicantes de cada una de las dos grandes modalidades, sin embargo existen métodos indiciarios que, de momento,  permitirían conocer con una buena aproximación el porcentaje de pescadores de una y otra modalidad. Solo bastaría con solicitar información a los grandes distribuidores y a algunas tiendas de artículos de pesca del porcentaje que representa sobre el total de sus ventas el material exclusivo para practicar la modalidad de “captura y suelta”.

En cualquier caso, las diferentes Administraciones podrían conocer con bastante exactitud el número de pescadores de cada modalidad en una sola temporada.

¿Cómo se podría hacer esto que al parecer hasta ahora es una tarea imposible?

Pues muy sencillo. Al solicitar o renovar la licencia se tendría que señalar obligatoriamente en una casilla por cual de las dos modalidades de pesca se decanta el pescador y dotarles de un tipo u otro de licencia en función de sus preferencias. En aquellas Comunidades donde existe la posibilidad de obtener la licencia para más de una temporada, los datos obtenidos para una temporada se extrapolarían  al número de licencias plurianuales y con ello obtendríamos el número total de licencias de cada modalidad.

Hasta ahora las diversas Administraciones han gestionado los recursos de una forma que, siendo benévolos, podríamos calificar de inadecuada, sin respetar las más elementales normas de justicia y equidad, potenciando de una forma exagerada la asignación de recursos a la modalidad de “captura y suelta” en detrimento de la pesca “tradicional”, que es la que de momento practica la inmensa mayoría, por ignorancia (que yo calificaría de inexcusable), por dejadez o por defender ciertos intereses que no representan ni de lejos los de la mayoría. En este sentido se puede hablar de cierta complicidad de las Administraciones, cuando no de abierta colaboración con el mantenimiento de esta situación injusta.

En consecuencia, lo que debemos hacer es exigir a nuestras Administraciones que nos expliquen en que se basan para hacer la asignación de recursos y si esa asignación no es justa presionarlas para que procedan a reasignar los recursos en función del número real de pescadores. A este respecto convendría  que los pescadores de forma individual presentásemos iniciativas, recursos, solicitudes, etc. o, mejor todavía, nos fuésemos organizando en las asociaciones de pescadores o de cualquier tipo que nos sirviesen para plantear nuestras demandas y ser cauce de nuestras solicitudes ante las Administraciones.

Por lo que respecta  a la distribución de los tramos de pesca, en última instancia, yo sería partidario de suprimir los tramos de “captura  y suelta” ya que van en detrimento del resto de los pescadores (la inmensa mayoría) y los dejaría o libres o vedados. Que yo sepa, hasta el momento nada impide que los que así lo deseen sigan practicando la modalidad de “captura y suelta” en tramos libres, pero sin que las Administraciones les otorguen prebendas casi medievales.

Si los ríos son de todos, la pesca asimismo ha de ser de todos y no se deben dejar tantos tramos para que pesquen unos pocos, ya que los hechos han demostrado que al final se convierten en los cotos particulares de esos pocos, donde se mueven a sus anchas y hacen lo que les viene en gana (realmente de los denominados pescadores de “captura y suelta” solo el 30% lo respetan a rajatabla, el 45 % se llevan con cierta frecuencia peces para la sartén y el 25% restante son peores que los denostados cormoranes), sin prácticamente control alguno.

Para terminar, solo añadir  que yo también me uno a la iniciativa que tiene como lema  “SI QUIERES PESCAR MAÑANA, MUÉVETE AHORA”.

Y no olvides que “un grano no hace un granero, pero ayuda a su compañero”.

Tú decides y juntos, nosotros decidiremos… nuestro futuro.

Escrito por: José C. Bermejo Salamanca

 

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