Aún con su pequeño tamaño es un potente luchador

Bajo un disfraz de verticales franjas azul oscuro, encontramos un incansable luchador de reducido tamaño, poco perseguido por nuestros pescadores, el piloto se encuentra entre los más potentes y luchadores peces en relación con su tamaño, un incansable torpedo de muy digno combate.

Antiguas creencias, asociaban a este pez, como el guía que conducía a los tiburones y otros grandes depredadores, hacia sus presas, de aquí proviene el nombre de pez piloto.

Los objetos flotantes fondeados son el mejor lugar para encontrar estos peces

La realidad de esta asociación es un claro caso de comensalismo por parte del piloto, que se aprovecha de los restos de alimentos del depredador al que acompaña.

La presencia de estos peces, no solo está asociada con los depredadores,  la gran mayoría de individuos, los solemos encontrar bajo objetos flotantes a la deriva o fondeados,  aprovechando la sombra para pasar inadvertidos y poder acechar mejor a sus presas. Aunque parezca un pez de carácter solitario,  acostumbra a formar grupos de numerosos peces, llegando en ocasiones a superar el centenar de individuos, provocando ataques en masa, fatales para los bancos de pequeños peces.

Precavidos depredadores.

La prudencia, es una de las armas más efectivas de este pez, en un medio sin muchos recursos de ocultación, intentan pasar lo mas inadvertidos posible y ante el mínimo ruido o movimiento no dudan en agruparse a la sombra de su humilde guarida. Debido a su reducido tamaño, (inferior a 60 cm) pueden ser fácilmente pasto de atunes, serviolas y otros grandes depredadores que frecuentan los mismos emplazamientos en busca de alimento.

Al ser una especie pelágica que raras veces se acerca a la costa, es un poco complicado dedicar una jornada exclusivamente a la pesca de este pez, a no ser que conozcamos puntos fijos de concentración, como pueden ser balizas meteorológicas o cualquier otro objeto flotante fondeado en el abismo. La mejor solución es aprovechar el entorno en el que nos encontramos, y dedicar la jornada a otras especies como puede ser el atún, prestando mucha atención a la posible presencia de objetos flotantes. No tienen que ser de grandes dimensiones para cobijar a estos peces, uno de los objetos más frecuentados son las viejas cajas de sardina que caen al agua hábitat que suelen compartir con los juveniles de Cherna.

La cherna comparte en muchas ocasiones el mismo hábitat que el piloto

Una vez localizado el enclave, realizaremos un acercamiento sigiloso y nos mantendremos a una distancia prudencial para no alertar demasiado a los peces. Lo más efectivo, es realizar lanzamientos un poco distantes del objeto, para intentar engañar a los peces que merodean por los alrededores sin alertar a los demás. En muchas ocasiones, al clavar un piloto justo en el punto donde estaban concentrados, provocamos un seguimiento masivo hacia el pez prendido, provocando el abandono del hábitat para resguardarse temporalmente en un lugar mucho más amplio, el casco de nuestro barco. Esta situación nos dificulta un poco más su pesca y nos reducirá el número de posibles capturas, ya que los peces se mostraran más nerviosos por los ruidos de la embarcación y rechazaran nuestros cebos. En otros casos, estando los pilotos acechando un banco de peces, provocan que las pequeñas presas se escondan bajo del barco en busca de refugio, en estos momentos su pesca será muy simple y eficaz, solo tendremos que dejar caer nuestro señuelo a la vertical un par de metros por debajo del casco del barco y la picada está garantizada.

Debido al modesto tamaño de los peces, con una caña de 7-8 pies de acción 5 a 20 gramos y un carrete tamaño 2500 cargado con línea de 10 libras seria suficiente para disfrutar al máximo la lucha con estos peces, pero hay que tener precaución, ya que en los mismos emplazamientos,  podemos encontrar especies mayores, como grandes llampugas, serviolas o atunes, que con un equipo tan liviano, no nos darán ninguna oportunidad de victoria. Vale la pena aumentar la potencia del conjunto por lo que pudiéramos encontrar.

A la hora de elegir un cebo, nos decantaremos por los artificiales de pequeño tamaño, minnows de hasta 7 cm, jigs metálicos  y pequeños vinilos. Después de algunas capturas, tendremos que cambiar el tipo de artificial, ya que los peces se mostrarán menos receptivos ante el engaño y con la presencia de un nuevo cebo volverán a la carga. Es curioso comprobar que un pez tan veloz como el piloto, a la hora de atacar un señuelo, prefiera las recogidas mas lentas que la mayoría de carángidos, por ello tendremos que elegir un señuelo que trabaje bien a poca velocidad.

Sus franjas verticales lo hacen inconfundible

Curioso comportamiento

En los bancos más numerosos, cuando un ejemplar es prendido, los demás individuos, nadan pegados al pez enganchado golpeando el cebo que tiene prendido. Parecería una actitud de defensa ante un compañero en apuros, pero nada más lejos, entran en un alto estado de agresividad atacando en esos momentos todo lo que se les pone delante, por ello vale la pena aguantar unos momentos el pez ya prendido, para intentar clavar otro ejemplar, con una segunda caña. No hay que abusar de esta pesca, devolviendo al agua todos los peces que podamos. En una zona que hayamos dejado desierta, será mucho más difícil su recuperación y tardará probablemente mucho tiempo a volver a ser colonizada por más peces, si devolvemos al menos parte de las capturas al agua, garantizaremos una población, que a su vez atraerá a más peces.

Texto y fotos: David Juanola

 

 

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