Durante mucho tiempo, hablar de una nueva temporada de pesca, significaba invariablemente hablar de la apertura de la veda de la trucha.
A mediados de marzo en España, centenares de miles de pescadores se dirigían hacia sus lugares favoritos de pesca, donde este salmónido estaba presente. Principalmente en los ríos de las zonas montañosas de nuestro País.

La trucha era sin duda la reina de las especies de pesca deportiva, desde los mayores y más importantes ríos hasta los más humildes y pequeños regatos. En aquellos tiempos no tan lejanos, no era raro pescar unas cuantas buenas truchas comunes en cada jornada de pesca, los métodos de pesca principales eran el cebo natural, la cucharilla y la mosca ahogada con boya.

Pero quizás desde hace más o menos un par de décadas, algo ha cambiado drásticamente en las aguas trucheras de nuestro País.

En la actualidad multitud de ríos emblemáticos antaño repletos de nuestras codiciadas pintonas, no son ni la sombra de lo que una vez fueron. Otros cursos de agua no tan representativos, que también antes tuvieron unas poblaciones sanas y estables de truchas, han visto la decadencia de esta especie hasta prácticamente su desaparición y las aguas aún hoy en día, con buenas poblaciones trucheras, se resienten temporada tras temporada de importantes disminuciones de peces.

¿Pero entonces, qué es lo que está influyendo tan negativamente en nuestros queridos cursos de agua trucheros de España?

Vamos a investigar rápidamente a los primeros supuestos sospechosos, los pescadores.

Si analizamos algunos de los posibles factores que están influyendo tan dramáticamente, en la disminución de las poblaciones de trucha común de nuestros ríos y las medidas que se están adoptando para intentar corregirlos, podemos observar lo siguiente:

El número de pescadores de trucha ha disminuido notablemente en los últimos años. Los  datos de disminución de licencias de pesca en la Comunidad, reina por excelencia de la pesca de la trucha, como es castilla y León son verificables y extrapolables al resto de Comunidades de España.

Las modalidades de pesca de la trucha se han mantenido estables a lo largo de toda la historia de la pesca recreativa de este pez, lo cual significa, que tan efectivos eran los cebos naturales, cucharillas y moscas, utilizados hace 50 años como lo son ahora.

Los tramos de aguas trucheras reguladas, vedadas y de pesca sin muerte, tanto en aguas libres, como en cotos, se han multiplicado exponencialmente en los últimos años, así como también se han reducido notablemente los periodos hábiles de pesca de esta especie.

Se han impuesto días no hábiles para la pesca de la trucha dentro del periodo de desvede.

Se han reducido los cupos de capturas y en algunas aguas se ha incrementado la talla legal.

Se ha limitado el uso de procedimientos y cebos, tanto naturales como artificiales considerados “altamente efectivos”

Se ha limitado el uso de número de anzuelos y de tamaño de los mismos.

Se han creado cotos intensivos repoblados sistemáticamente con trucha arco iris, que en determinadas ocasiones desvían la presión  de pesca sobre la trucha común.

Entonces, si cada vez hay menos pescadores de truchas (menos presión de pesca), si a estos pescadores se les ha limitado los lugares de pesca extractiva (menos sitios para pescar y llevarse las truchas), donde cada vez pueden llevarse menos cupo de peces, si a su vez se les ha limitado los procedimientos y cebos de pesca al parecer infalibles (cebos y procedimientos existentes desde el comienzo de la historia de la pesca de este pez), si también se les ha reducido el tiempo de desvede y los días hábiles de pesca, ¿quién o quiénes son los culpables de la alarmante disminución de esta especie?, todo apunta después de lo expuesto hasta ahora, que los pescadores no lo son, al menos en un gran porcentaje y aun después de todas estas restricciones, no se nota ningún cambio ni mejora en las poblaciones trucheras de nuestras aguas.

Ahora nos quedan algunos presuntos sospechosos más por interrogar.

Preguntamos a los responsables de la contaminación consentida de todo tipo de las aguas trucheras, provocada por industrias y poblaciones, así como también por el desordenado crecimiento urbanístico legal e ilegal, de muchas zonas rurales aledañas a los cauces.

Preguntamos a los responsables de la instalación de barreras infranqueables para los peces, presas, mini centrales eléctricas, dragados de cauces, extracción de áridos, derivación artificial de cauces, falta de caudal ecológico en periodos de sequías.

Preguntamos a los responsables de la gestión y control de especies invasoras o introducidas en nuestras aguas trucheras, cormoranes, visones americanos, cangrejo señal y americano.

Preguntamos por último a los responsables de velar, vigilar y proteger nuestros ecosistemas acuáticos, el patrimonio natural que estos contienen y los recursos que estos generan, entre ellos el agua y la pesca.

Por ahora es el pescador de truchas el que va pagando las facturas de la decadencia de esta especie ante el resto de la sociedad, en forma de constantes y abusivas reducciones de libertad de pesca.

Temporada tras temporada se imponen más y más restricciones a los pescadores, que además tienen que estudiar las enrevesadas órdenes de vedas, con sus correspondientes anexos, diseñadas desde despachos, por personas poco interesadas y motivadas aparentemente por esta labor.

España es un país democrático y en el mundo de la pesca de la trucha, así como en cualquier otro tema social, no se debería favorecer a un solo colectivo, (tendencia invariable y contundentemente progresiva hacia una sola modalidad de pesca que ya todos conocemos), sobre todo cuando ese colectivo representa un porcentaje pequeño, que ni de lejos  se atiene a realidad de los pescadores de trucha españoles.

Así que en nuestra modesta opinión, salvar las truchas de nuestros ríos y salvar la afición y pasión que mueve a cientos de miles de pescadores de trucha, solamente pasa por:

Que nuestros políticos tengan la valentía de asumir responsabilidades en el mundo de la pesca deportiva, propiciando recursos económicos y humanos suficientes para el desarrollo de esta actividad.

Que nuestras Administraciones, Cuerpos Técnicos y Personal Ambiental conozcan mejor el complejo mundo de la pesca deportiva, para que planifiquen y consensuen las leyes de acuerdo a la realidad social, ambiental y económica que representa, permitiendo de una manera democrática, multilateral, abierta y dialogante la participación de todos los sectores implicados y no atendiendo solamente las demandas de unas minorías, en la elaboración de las mismas.

Que nosotros, los pescadores, seamos absolutamente responsables de cara a nuestra afición y nos impliquemos más de cara a solucionar los posibles problemas presentes y venideros que dificulten el desarrollo de la misma.

La pesca deportiva genera grandes dosis de ilusión y de pasión, también unos nada despreciables recursos económicos y sociales en forma de centenares de millones de euros y de miles de puestos de trabajo, que se mueven en torno a todos los sectores implicados, como son el turismo con la generación de ingresos en zonas rurales desfavorecidas, desplazamientos, combustible, restauración y alojamiento. La distribución de material de pesca mayorista y minorista. La recaudación de tasas y licencias de pesca por parte de la Administración.

En los duros tiempos que nos toca vivir, nada de esto está fuera de lugar ni es secundario ni despreciable ni debe estar manipulado por unos intereses minoritarios.

 

2 Respuestas

  1. José C. Bermejo

    Me ha parecido un artículo muy acertado. Proximamente aportaré algunas ideas para tratar de encauzar todas estas incongruencias que ulltimamente nos vemos obligados a padeceder la inmensa mayoría de los pescadores y que son tomadas por algunos Consejos de Pesca u órganos similares donde el número de pescadores no suele llegar ni al 20% de sus mienbros y encima la mayoría de los mismos son pescadores de cola de rata, los cuales han sabido organizarse mejor y hacer mas ruido, pero que realmente son una minoría muy exigua.
    Ya ha llegado el momento de decir basta, asi que peleemos por lo que nos corresponde.

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  2. Miguel M

    La madre del cordero amigo mio,está en la contaminación y calidad de las aguas (que luego al final nos bebemos a través del agua del grifo,o consumimos lo que se ha regado con dichas aguas) y la alteración del medio natural de los ríos por culpa del caciquismo rampante que padecemos de muy diversas formas,y esta es una de ellas;veáse presas y minicentrales.
    Saludos.

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