Mucho se ha escrito sobre las mallas de PVA y como conseguir con ellas una buena presentación, mejor localización del cebo y una atracción irresistible, algo que desencadene la decisión de los ciprínidos para tomar nuestro cebo. Estos son los objetivos de una malla de PVA de forma concreta, potenciando nuestro cebo y su atracción, ya sea por la simple imagen llamativa despertando curiosidad o por los aromas que puedan llegar a desprender.

 

Reconozco que soy un adicto a las mallas de PVA y únicamente prescindo de ellas en lugares muy presionados, en donde nuestros boilies permanecen muchas horas en el agua sin ser tomados y rodeados a su vez de algún hermano que le acompañe, presentando así una situación natural, como si de los restos de un cebadero se tratase. Son los únicos escenarios a mi parecer, en donde podría generar un rehúse del cebo en lugar de una toma y es algo que debemos tener en cuenta.

 

Antes de una sesión de pesca, me gusta llevar las mallas preparadas desde casa, bien jugosas y compactas, con objeto de que al romper, puedan saltar trozos de pellets y semillas a su alrededor, siendo de gran eficacia para este menester los clásicos pellets de maíz que se inflan hasta el doble de su tamaño, rajando la malla en el fondo del embalse y saltando a su alrededor, consiguiendo así que nos deje una presentación un poco más extensa.

 

Para mí, el hecho de que esté bien compacta es fundamental y para ello es necesario añadir gran cantidad de DIP en su elaboración. Cierto es, que supone un derroche económico, pero siendo sincero y si les sirve de algo, suelo incluir aceite de oliva en grandes cantidades al igual que en la preparación de la masa para hacer boilies, algo digestivo, sano y que nos ayudará a tener unas mallas súper jugosas. Es un elemento que solo aporta beneficios y a poco que añadamos un dip salado o dulce, el aroma del aceite queda encubierto, por lo que no debe de preocuparnos. Y como no mencionar el hecho de elaborar una malla sin Dip, una malla en seco que por muy compacta que esté, si la fabricamos antes de nuestra sesión irá desprendiendo partículas de engodo y otros elementos, siendo menos compacta y terminando en la sesión de pesca hecha un auténtico churro.

 

Objetivo de una buena malla de PVA

 

Como hemos mencionado anteriormente, las claves de una buena malla son la presentación del cebo, la atracción mediante sus aromas y nutrientes que será detectado por los peces y finalmente el factor sorpresa, despertando la pura curiosidad en cualquier lecho de un embalse.

 

Pero a parte de esos factores, nos queda por hablar del contenido en sí. No se trata de hacer mallas que huelan mucho y sean vistosas con engodos “rojos o amarillos” pues debemos conseguir los factores anteriores durante el máximo tiempo posible.

Para ello, utilizaremos componentes de distintos tiempos de disolución que podrían ser:

 

-Groundbaits molidos, un tipo de engodo de mucha calidad o incluso el propio mix en polvo de la fabricación de boilies.

 

-Micro pellets de distintos tamaños, con el fin de que nuestra malla perdure en activo el máximo tiempo posible gracias a los tiempos de disolución de sus componentes.

 

-Un elemento sólido como pueden ser algunas semillas (previamente rebozadas en engodo para que no estropeen la malla) un boilie partido en tres o sencillamente molido en trocitos más pequeños.

 

 

Mallas explosivas

 

Un ejemplo que podemos mostrar, son los componentes que Dynamite baits nos presenta entre otras muchas marcas del mercado. Los componentes que nos ofrece cumplen con creces con los elementos anteriormente definidos, presentando mallas explosivas.

 

Entre dos o tres compañeros de pesca, sale muy rentable adquirir cuatro o cinco bolsas de sus diferentes componentes. Si a esto le añadimos que se puede abultar un poco con cualquier engodo que le de cuerpo a las mallas para ahorrar en cantidad utilizada y tenemos en cuenta que al Dip le añadiremos aceite de oliva, les aseguro que sale económico, eficiente y uno tendrá mallas de muy alta calidad para meses.

 

En mis mallas suelo incluir los Carp Groundbaits como el Amino Black y el Swim Stim Betaine Green. Esta seria la parte de cuerpo en polvo de la malla, añadiendo más tarde los micropellets de 1mm como el Amino Original Carp pellets, sin olvidar los de 5mm de Marine Halibut que tardarán más tiempo en disolverse. Finalmente tenemos ya preparado el Stick mix (boilie molido) que dará solidez y consistencia a nuestras mallas cuando pasen las horas, incorporando junto a este algún boilie troceado en dos o tres partes.

Podemos incluir cualquier tipo de Dip en las mallas (si olvidar el aceite para que estén bien jugosas y retarden la disolución de la malla) pero siendo en este caso de carácter salado en su totalidad, nunca me falta el Dip de Marine Halibut, algo que desprende aceite bajo las aguas en abundancia.

 

Artículo realizado por: Eduardo Zancada

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