Suele suceder que cuando acudimos a puestos nuevos y en lugares en los  que hace años que no hemos pescado, recurrimos con frecuencia a determinados cebos que suelen ser, casi infalibles.

IMG-20140629-WA0010En esta ocasión, me dispuse en las actuales fechas calurosas a realizar una sesión de pesca de fin de semana en aguas del río Ebro con Borja, el Sr. “The mitical carp Angler”, resulta curioso como a alguien le pueden volver tan loco los boilies, aparatos y utensilios de todo tipo de carp, el stock de material en todo su esplendor y en definitiva, el carpfishing y todo lo que conlleva una sesión de pesca. Para mi, viejo lobo pasado de rosca que se suele esconder entre junqueras pescando en solitario cual terrorista, un compañero con tantas ganas e ilusión resulta toda una inyección de adrenalina, y la verdad, es que es de agradecer y mucho.

El lugar escogido para la sesión fue el río Ebro, es uno de los ríos más caudalosos de España, y el segundo de la península ibérica con un caudal medio de 600 m3/s. Discurre enteramente por España, donde ocupa la primera posición entre los ríos que nacen y desembocan netamente en el país, tanto por su longitud como por su caudal. El Ebro atraviesa siete comunidad autónomas españolas y es uno de los más grandes y extensos del país.

Dijo un pescador “Desde hace años los gigantes del Ebro perturban mi sueño”. Esta bestia enorme y potente no teme a ninguna otra criatura bajo las aguas y cada día obsesiona a más pescadores en busca de su trofeo. En el año 1974 introdujeron este pez en el río Ebro, produciendo actualmente el record del mundo de siluro albino con 2,3 metros de largo y 90 kilos. En lo referido a la pesca del ciprínido, podemos encontrar abundantes carpas con una media de entre los ocho a trece kilos, siendo abundantes las picadas de más kilos y pudiendo conseguir todo un carpón de más de 20 kg sin los esfuerzos que requeriría por ejemplo, el legendario embalse de Orellana. Las carpas del Ebro, no suelen ser carpas muy luchadoras como las de otros ríos de España, en donde consiguen doblar anzuelos por doquier y partir multitud de bajos, pero el tamaño y majestuosidad de las grandes carpas del Ebro, es digno de probar con nuestro equipo de carp.

Nuestra sesión de pesca sería fugaz, llegando al puesto el viernes al atardecer y abandonando la sesión de pesca el domingo por la mañana, pero llevábamos las ideas claras y finalmente obtuvimos unos resultados más que positivos.

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P1120666La idea era meter a las carpas en el cebadero, intentado no atraer a los siluros, así que decidimos hacer un cebadero únicamente de Robin red de Dynamite baits, el viejo e infalible “Varón Rojo”. Un par de semanas antes, Borja remojó con dip de Robin un cubo de diez kilos de boilies del mismo sabor y resultó que para la sesión de pesca, se había formado una capa entre sólida y jugosa de Robin Red que recubría los boilies, algo que marcó la diferencia más tarde porque no querían comer otra cosa. Después de cebar la zona con nuestros cobras, sacar las líneas al sitio exacto y pasar una calurosa noche luchando con los mosquitos tigre, Borja tuvo su primera picada al amanecer. Se trató de una común típica del Ebro, de unos doce kilos de peso que devolvimos a las aguas después de unas bonitas fotos.

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El sábado por la mañana cebamos nuevamente la zona, insistiendo con los boilies de Robin red, mientras tanto, los puestos de alrededor, estaban sacando un número de peces muy superior a nuestro número de capturas, pero sin superar la barrera de los nueve kilos. Nuestras alarmas se sumieron en el silencio, mientras  el resto de pescadores continuaban teniendo picadas a los pellets de halibut. Decidimos pescar en esta ocasión sin mallas de pva, el llamativo conglomerado que yo había preparado días antes con el CSL de Dynamite baits y micropellets de distintos tiempos de disolución, debería esperar para otra sesión de pesca, puesto que en esta no nos convenía su uso. Resultó que a partir del medio día, esos boilies de Robin red comenzaron ha hacer su efecto, dando continuas picadas con una media superior entre los 9 y los 15,5 kg. ¿Sería el cebado de tan solo boilies sin ningún tipo de semillas ni pellets? ¿serían los boilies que Borja había ido remojando en muchas ocasiones semanas antes para dejar varias capas de dip adheridas a ellos? No lo sabremos nunca, pero el caso es que conseguimos levantar la sesión de pesca con una media muy buena, fuera de la media de peso común para las fechas en las que nos encontramos.

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Eduardo Zancada

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