El mercado está actualmente repleto de señuelos novedosos, pero que realmente al final son más de lo mismo, haciendo pequeñas modificaciones a los ya clásicos señuelos. El Wax wing, es completamente diferente a todo lo visto hasta ahora. Se trata de un pez artificial algo más rechoncho y plano que un jerkbait, que en lugar de tener el clásico babero, viene provisto de 2 palas en la parte frontal, colocadas en vertical, una en la parte superior y otra en la inferior del señuelo y un anzuelo doble en la cola. Esto le confiere una natación sin igual, como si de un paseante hundido se tratara, pero con unos movimientos serpenteantes más amplios. Podemos jugar con el de todas las formas imaginables, la versatilidad que nos ofrece, acepta todo tipo de velocidades de recogida, incluso puede ser manejado como un stickbait, con pequeñas pausas y tirones largos. Su magnífica natación la descubriremos desde el primer lance con una simple recogida continua, resultando un señuelo muy fácil de utilizar. Un elevado peso permite lances más largos y un manejo a distintas profundidades, con un menor índice de enganches  gracias a la posición del anzuelo doble. Se trata de un señuelo resistente, de construcción sólida, con una buena imprimación de pintura, que nos aguantará muchos golpes y ataques sin perder eficacia.

Nuestras pruebas con estos señuelos han sido francamente buenas. Con el modelo de 138mm color sardina, en primavera conseguimos engañar bastantes atunes grandes, incluso cuando los peces ya se habían hundido. Manejando este señuelo con recogidas, pausas y toques de puntera, los ataques eran espectaculares y los peces venían muy bien clavados, gracias a la talla del anzuelo resultaba muy fácil su liberación en óptimas condiciones. El empleo de bajos de línea gruesos no perjudicaba para nada la natación del señuelo, tan solo teníamos la precaución de utilizar un pequeño clip en lugar de un nudo directo.

Con el modelo  pequeño, el de 88mm pescamos en costa un buen número de depredadores. Los bonitos en averíos entraban muy francos y cuando los peces abandonaban la superficie, dejábamos descender el señuelo a medias aguas y de nuevo conseguíamos picadas, incluidas especies menores como jureles y estorninos. Más cerca de la costa  lubinas y anjovas sucumbieron ante este señuelo. Las recogidas rápidas con pequeñas pausas cerca de la superficie, fueron las más efectivas para la anjova. Con la lubina optamos por las recogidas continuas en medio de la espuma en aguas muy someras, en ocasiones con apenas 20 centímetros de agua, conseguimos varios ejemplares de mediano tamaño, pero tampoco estábamos en el mejor momento para la especie, ni las condiciones eran las más favorables.

Sin duda el Wax Wing, será uno de esos señuelos imprescindibles en nuestra caja de pesca y que posiblemente nos salvará más de una jornada.

Texto y fotos: David Juanola

 

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