Hace más de un mes que llegó el otoño, aunque térmicamente no se había consolidado hasta hace pocos días. Sin duda una de las mejores épocas del año para conseguir esa captura tan deseada.

Las personas que me conocen saben que soy un fanático de los barbos, me resulta una especie mucho más esquiva, inteligente y difícil de atrapar. Recientemente me pedí unos días en el trabajo para poder buscarlos y decidí empezar por un lago de pequeñas dimensiones donde hay barbos de tamaños increíbles, de los que sólo habitan en los sueños de muchos pescadores, entre ellos yo mismo 🙂 Se trata de un pequeño lago con bastante presión de pesca pero la mayoría de pescadores sólo usan engodo y semillas en el cebado libre, componentes que ya conocen más que de sobra los grandes barbos y actúan justo como un gran imán invertido; repeliendo fuertemente!

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Llevo un tiempo, para decir la verdad bastante, probando los boilies de “Squid Liver and Black Pepper” con los barbos de varias especies y los resultados han sido increíbles. Así que sin pensarlo dos veces cogí varios kilos de 15 y 20mm, líquido y remojo del mismo sabor.

En estas fechas, los días son más cortos así que el viernes, tras salir del trabajo y sin almorzar, cargué el coche y puse rumbo a mi destino. Llegué poco antes del atardecer, inflé mi barco y examiné el lago por completo. Encontré varias zonas increíbles en las que se veía a simple vista que eran frecuentadas por los peces ya que se apreciaban los agujeros en la pequeña capa de cieno, agujeros producidos por los hocicos de los “trompeteros”. Teniendo en cuenta la presión de pesca, en vez de trabajar las mejores zonas, me volqué en zonas más mediocres en las que sabía que pocos pescadores estarían interesados. Sin perder tiempo esparcí dos kilos de boilies de 15mm y uno de 20mm; el 50% de ellos partidos por la mitad.

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Al día siguiente, sábado me levanté a las 6 de la mañana y después desayunar me puse en 10 minutos en el lago, aún era de noche pero a mi llegada me encontré con que algunos puestos (los mejores) ya estaban ocupados, no me sorprendí y por eso no les dediqué tiempo el día anterior. Sin demorarme más, monté mi equipo y coloqué una caña con un popup doble; uno de Squid Liver and Black Pepper de 15mm y otro de 15mm de Sweet Tiger Washed-Out Fluro Pop-Ups, salado con dulce; una mezcla mortal, montados sobre un KD rig. En la otra caña me decanté por un cebo doble pero fondante del mismo sabor Squid Liver en 15 y 20mm, como si de un “snowman ahogado” se tratase. Tengo que añadir que todos los cebos de anzuelo fueron hidratados y rehidratados con el líquido del mismo sabor, y en numerosas ocasiones en los días previos a la sesión. Es importante el detalle, no los sumergí en el líquido y me olvidé de ellos, no. Aparté los cebos de anzuelo en un pequeño frasco con escurridor que separa las bolas del líquido y los puse en el frigorífico, cada vez que abría el frigo los veía y agitaba el frasco.

Llegado a este punto, monté en el barco, cañas en mano y fui directo a las dos zonas preelegidas y cebadas del día anterior. Coloqué meticulosamente los cebos, viendo que caían y se presentaban perfectos, dispersé medio kilo de boilies alrededor de cada anzuelo y ya sólo quedaba esperar.

El día transcurría sin más pena que gloria y mientras el resto de pescadores no paraban de entrar y salir con los barcos, cebar allí y aquí, cambiar las cañas y los cebos, haciendo ruido sobre la superficie del agua en un día que no se movía ni un pelo de aire…. yo me mantuve firme y a la espera, sabiendo que las cosas estaban bien hechas. Mis zonas de pesca estaban tranquilas y lejos de los ruidosos vecinos. Entonces, sobre las 2 de la tarde se arrancó una de mis cañas, sin pensarlo dos veces me monté en el barco y empecé a pelear el pez. Me llevaba de allí para acá, en un principio el pez dominaba la situación, yo me limitaba a mantenerme detrás y recogerle algún metro de hilo que el pez recuperaba rápidamente. Después de 10 minutos de ir y venir comencé a recuperar línea poco a poco hasta ver emerger unas burbujas enormes que escoltaban al gran barbo. Estos peces lo dan todo durante la lucha así que cuando lo conseguir subir a la superficie, el barbo estaba totalmente derrotado. Lo coloqué sobre la moqueta y me emocioné al ver a tan bello animal. He sacado muchos barbos pero en verdad aún se me eriza el vello cuando me hago con uno de ellos 🙂

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Los barbos son muy delicados y no se deben tener fuera del agua más de 2 ó 3 minutos, sino corremos el riesgo de que se nos muera entre las manos y eso no lo queremos nadie! Así que después de un puñado de fotos para el recuerdo, lo solté sobre la marcha y éste se fue por su propio pie lentamente pero en un par de segundo dio un spring y lo perdí de vista.

Tras la liberación del pez, volví a colocar la caña en la misma posición y liberé medio kilo más de bolas de Squid Liver and Black Pepper alrededor del cebo de anzuelo formado por dos boilies fondantes de 15-20mm del mismo sabor.

Fue sobre las 6 de la tarde cuando tuve otra picada con una arrancada espectacular que auguraba otro barbo al otro lado de línea, está vez fue con el popup doble dulce-salado. De nuevo barco para ir esquivando los numerosos bancos de algas. Después de una buena lucha de tú a tú me hice con él.

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Aunque legalmente se podía pescar hasta las 7:15 de la tarde-noche, no quise hacer ruido echando de nuevo la caña, así que aguanté hasta el final con “una sola bala”. Fue sobre las 7 cuando se arrancó la segunda caña y rápidamente estaba sobre la barca. Esta lucha era diferente, el pez no se mantenía pegado al fondo así que supuse que era una carpa. La lucha fue bestial y en muchas ocasiones me hizo meter más de media caña dentro del agua. Después de algo más de 10 minutos ensalabré una bonita carpa común inmaculada.

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Aprovechando la belleza del entorno intenté inmortalizar el momento de la mejor manera posible.

Después de esto, recogí mi equipo y abandoné el lugar con una sonrisa de oreja a oreja, sabiendo que haciendo las cosas bien y usando el mejor cebo, los resultados no se hacen esperar.

 

Artículo de Frank Granados

Una Respuesta

  1. Eduardo Gamez

    Frank eres increíble con los barbos no creo que haya otro como tu campeon. Creo que eres de mi pueblo, a ver si nos vemos algun dia por la orilla y nos conocemos para mi seria un honor.

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