Cuando empecé a pescar “carpas grandes” visitaba asiduamente un embalse que se llamaba Panzacola. Se trataba de un pequeño pantano de sólo 2hm³ de capacidad del término municipal de La Carolina. Más tarde hicieron otro embalse por debajo que se llama La Fernandina y cubrió por completo al primero. Durante la construcción de la Fernandina desalojaron el agua del Panzacola y los peces se amontonaron en el cenagal junto a la presa, fueron capturados con redes (en su inmensa mayoría) y reubicados en el embalse de Guadalén donde por desgracia murieron casi todos por falta de alimento.

Tras su inauguración, el pantano de la Fernandina fue repoblado con miles de carpitas royales de 200gr y algunas de mayor tamaño. Por aquellos entonces resultaba complicado sacar algún pez de porte, sin embargo con una caña de coup y un buen puñado de asticot podías sacar 200-300carpitas en una mañana!

Aunque conseguí algún que otro pez importante, abandoné la búsqueda de los grandes en la Fernandina, pero lo visitaba detrás de los depredadores y en los años de escasez de agua en los que el nivel del agua bajada enormemente, aprovechaba para limpiar las zonas que me parecían productivas, sobre todo de retamas, charabascas y otros arbustos muertos que se encontraban por debajo del nivel máximo de agua.

El año pasado decidí atacar de nuevo este embalse. Para empezar, recorrí todo el contorno visitando “mis zonas limpias” en busca de actividad asidua y a la vez fuera atractiva para mi pesca. No me gustan los fondos con planos muy continuos que no te permiten buscar a los peces más allá del “más lejos y más cerca”. Elegido el lugar deseado empecé a cebarlo con una cierta continuidad, en concreto dos veces por semana sin pescarlo. Preparaba una mixtura de semillas cocidas a las que añadía un bote de líquido atractor de GLM – Green Lipped Mussel, o lo que es lo mismo, mejillón de labio verde. La relación exacta era 1 bote de atractor por cada 5kilos de semillas. Después las dejaba macerar durante 2 ó 3 días y así me aseguraba que absorbieran todo el líquido verde. El GLM ya lo había probado en otros escenarios, obteniendo muy buenos resultados y ésta era una forma barata de empezar a introducir el sabor y el olor característico para que los peces lo conocieran y lo identificaran con un alimento sin peligro.

En poco más de un mes conseguí que los peces se mantuvieran en la zona o en los alrededores esperando su plato gratis. Los saltos eran incesantes pero sólo en la zona cebada o muy cerca. Estaba claro que el cebadero estaba funcionando.

Después de unos 200kilos de grano “verde” empecé a añadir boilies de GLM. Están fabricados con una harina de pescado de alto valor proteico, llevan la mejor calidad de mejillón de labio verde de Nueva Zelanda – un atrayente top para los peces muy probado. Incluyen los aminoácidos completos y esenciales de las proteínas y son de color verde, imitando a fuentes de alimentos naturales. Comencé poniendo 1 kilo de boilies mezclando diámetros de 15 y 20mm junto a las semillas. Más tarde cebaba con sólo 5 kilos de semillas y 2 ó 3 kilos de bolas. Actualmente cebo solamente con bolas.

Cuando decido ir a pescar, siempre cebo 2 veces en los días previos: una vez con 3 días de antelación y otra el día de antes. Esparzo un par de kilos con el cobra, lanzándolos de uno en uno para asegurarme que caen lo más dispersos posible. Por otro lado, en casa, preparo una mezcla para las mallas de PVA a base de boilies de GLM triturados, engodo de halibut&cañamón y añadido un poco de brasem líquido y atractor GLM hasta conseguir una mezcla húmeda que se compacte bien pero sin que escurra líquido sobrante tras la compresión.

A la mañana siguiente, nada más llegar al pesquil introduzco otro medio kilo y me dispongo a montar todo el equipo sin hacer mucho ruido, evitando los portazos del coche. Para eludir a los pezqueñines uso cebos dobles; bien dos bolas fondantes de 20mm o bien un snowman 15-20mm. Preparo una malla de PVA de unos 6cm que relleno con la mezcla que hice el día anterior en casa. La introduzco a través del bajo y baño el conjunto en el boosted o remojo de GLM.

Por norma general consigo la primera picada en menos de 10minutos, a veces incluso dobletes con sólo dos cañas. He podido comprobar que masajeándole el abdomen de las carpas, todas expulsan heces de color verde, signo evidente de que estas bolas son aceptadas como un alimento natural. Algunos peces los hemos conseguido capturar en varias ocasiones, lo que evidencia la calidad de los boilies de GLM.

 

Después de cada picada lanzo un buen puñado de bolas con el cobra para continuar el cebado y mantener el pesquil activo, pero cuando realizo dos sesiones en fines de semana consecutivos, clavando 40-50peces, éstos se vuelven un poco reacios y realizan picadas más sutiles. En esas condiciones vuelvo a introducir algunas semillas “verdes” con el cohete para que los peces pequeños revuelvan las aguas y hagan ruido buscando los cebos libres. Con 4 ó 5 lances es suficiente para que debido a la competencia, los más grandes vuelven a comer sin examinar en exceso los cebos.

En poco tiempo he conseguido arrancar varios cientos de picadas utilizando esta técnica de cebado con bolas de calidad.  Sin duda, los boilies de GLM marcan una diferencia importante entre conseguir algunas picadas o destrozarte los brazos a base de buenas capturas.

 

Fran Granados

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