La UE financia varios proyectos en zonas costeras: la comercialización del berberecho del río Anllóns o el curtido de piel de pescado en Finlandia.

Se curte piel de vaca, de cocodrilo, de serpiente… ¿Y por qué no la de pescado? En Finlandia lo hacen y con ella fabrican bolsos y otros productos. Y la Comisión Europea los financia gustosa. Porque si algo no niega Europa a la pesca es su capacidad para fijar población en las zonas costeras. Puede que escatime cuotas a los pescadores, fondos para construir nuevos barcos, subsidios para el desguace… Puede negar hasta el pan y la sal a la actividad extractiva, pero no duda en mantener el grifo abierto para lo que denomina el eje 4, la línea de ayudas específicas del Fondo Europeo de la Pesca (FEP) para impulsar el desarrollo económico de los sectores extractivo, de la comercialización, transformación y la acuicultura, y asegurar el desarrollo de las zonas costeras.

Esa misión ha sido encomendada a los grupos de acción costera (GAC, en español; FLAG, para los que se expresan en inglés), entidades supramunicipales sin ánimo de lucro que catalizan las acciones que tengan por objeto dar un valor añadido a los productos pesqueros, así como a la financiación de medidas que promuevan una diversificación económica, en particular en sectores como el turismo y ocio, la alimentación y las energías renovables.

Empresas de turismo náutico, restaurantes de productos marinos autóctonos, hoteles, albergues marineros, venta directa de bivalvos, recuperación de embarcaciones tradicionales… Son algunos de los más de 60 proyectos presentados por los siete GAC que hay en Galicia. Muchas iniciativas son similares ya las firmen en la comunidad gallega, en Cornualles o en la región estonia de Läänemaa, que también opta a fondos europeos.

Desarrollo sostenible

Para coordinar todos esos proyectos, la Comisión ha creado un organismo asesor, Farnet, que dispone de una página web en la que ha colgado una selección de proyectos, aquellos que considera ejemplos de buenas prácticas que contribuyen al desarrollo sostenible de la pesca. En Finlandia ha elegido el secado de piel de pescado para emplearla como materia prima en otros productos. Y en España han seleccionado dos, y los dos son gallegos. Uno se ha fraguado en el GAC de la Costa da Morte, promovido por las mariscadoras del río Anllóns, y consiste en realizar actividades para mejorar la imagen del producto y ganar en valor añadido a través de nuevas técnicas de envasado y sesiones de degustación.

El otro ejemplo ha surgido en el GAC Ría de Vigo y consiste en ampliar la gama de productos elaborados con percebe, que el colectivo de Baiona pretende lanzar a nivel internacional.

Dos gallegos, ejemplo para España

A finales de mayo pasado, había en toda Europa 185 grupos de acción costera de 16 países que habían presentado iniciativas para dinamizar las zonas pesqueras. España está dividida en 27 áreas, de las que siete se asientan en Galicia. De norte a sur, los GAC son el de A Mariña-Ortegal, el del Golfo Ártabro, la Costa da Morte, el de Fisterra y Ría de Muros-Noia, el de la ría de Arousa, ría de Pontevedra y, finalmente, el que engloba la ría de Vigo y el Baixo Miño.

El país con más grupos de acción costera es Polonia, que tiene más de 40 constituidos, aunque solo 26 de ellos han presentado proyectos. El segundo en número es España, con 25, de los que 22 han planteado iniciativas susceptibles de recibir subvención comunitaria. De esos 22 planes, Farnet ha destacado los 2 gallegos.

Fuente: La voz de Galicia

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