Salmón del Danubio o Hucho Hucho.. David Arranz/Ical

Quienes han tenido la suerte de pescarlo dicen que es “algo fuera de serie”, por la fuerza que tiene y por la lucha que ofrece al pescador. El hucho-hucho es un pez de gran tamaño, puede llegar a pesar más de 15 kilos, lo que le convierte en una presa codiciada.
Feliciano Martín, uno de los aficionados a la pesca en Salamanca, confiesa que conseguir un número en el sorteo para poder pescarlo en un coto es “igual que si tocara la lotería” y no vacila mientras dice con pasión que “da una satisfacción total sacar este animal del agua”.
Martín lleva “muchos años” probando suerte en el sorteo, ya que es un aficionado a la pesca de toda la vida. Sin embargo, sólo ha conseguido coto dos veces, aunque cuenta con orgullo que un año consiguió sacar el primer hucho de la temporada salmantina, un ejemplar de 95 centímetros. Es tanta su afición, que hoy acude como un pescador más a la apertura de la veda, pero sin caña, para ver cómo se desarrolla la jornada para quienes han tenido “el santo de cara”.
Este pez, un salmón originario de la cuenca del Danubio, ha logrado aclimatarse en el río Tormes, a su paso por Salamanca, el único lugar de España y de muchos otros puntos del mundo donde existe una población de estos ejemplares, de ahí que la Delegación Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León reciba solicitudes procedentes de toda España para pescar en las aguas salmantinas.
El presidente de la Asociación Pro-Hucho, Antonio Santamaría, explica que “Salamanca es la única provincia de Castilla y León en la que ha aumentado la petición de permisos de pesca”, y mucha culpa de ello la tiene el hucho, único en la Península Ibérica, dice. De hecho, resalta que hay 600 permisos y en los primeros números del sorteo ya se agotan las opciones para pescar en los cotos donde hay hucho de la ribera del Tormes.
Desde esta asociación, formada por 25 personas, trabajan por la protección de este animal, pero sobre todo por el mantenimiento del ecosistema que hace posible la continuidad de estas y otras especies que pueblan el río, aunque esa afición “y auténtico amor a la ribera salmantina” no les asegura que sean uno de los afortunados de disfrutar de un día de pesca del hucho.
Santamaría reconoce que lleva tres años sin conseguir número para ir a pescarlo y, sin embargo, no ha faltado a su cita, junto con la Confederación Hidrográfica del Duero, para cuidar y limpiar las zonas donde se cría, con cuadrillas de trabajadores entre los que se incluyen los miembros de la asociación. La mejora fluvial del coto de Villagonzalo II, donde tiene su hábitat esta especie, ha hecho posible, según Santamaría, que este pez pueda seguir reproduciéndose y criarse de forma natural, aunque existen opiniones en contra de que así sea.
Santamaría justifica esta afirmación asegurando que en el lugar donde se cría en cautividad utilizan el agua procedente del Tormes sin ningún tratamiento y, si allí sobreviven, continúa, pueden hacerlo también en las aguas del propio río. También, reconoce que desde la asociación tienen constatado que se reproducen y nacen en libertad y que además su población ha sido abundante y como prueba recuerda que “por debajo del coto del hucho, se pesca todo el año desde hace 40 años y siguen encontrándolo”.
Además, destaca que, gracias a la labor de la asociación, consiguieron que el tramo más importante de la zona salmantina para el también llamado Salmón del Danubio consiguiera la protección de la Red Europea de Espacios Naturales Protegidos, con la denominación de Lugar de Interés Comunitario (LIC).
Salamanca cuenta con el único Centro Ictiogénico, creado en 1981 tras una sequía que casi logra acabar con la especie, para conseguir su reproducción en cautividad, con el objetivo de garantizar la población de hucho en el río Tormes. Está situado en la localidad salmantina de Galisancho y desde ahí trabajan todo el año en su reproducción y aclimatación para luego soltar los ejemplares al Tormes.
Juan Carlos Velasco, técnico del servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, mantiene que en la actualidad hay en la piscifactoría 30.300 huchos contabilizados y asegura que se reproducen con agua procedente del propio río para que “tengan más posibilidades de sobrevivir”. El pasado año se soltaron 2.770 huchos, de los que 980 eran mayores de cuatro años y 2.040 truchas específicas del Tormes, que crían también en este centro.

Historia de la especie.

Esta especie fue introducida en las aguas del Tormes en 1968, por dos técnicos de Medio Ambiente, Carlos Mondéjar y Jesús Losa, quienes trajeron de la antigua Checoslovaquia 10.000 huevos embrionados que fueron depositados en el canal de Villagonzalo y que eclosionaron al día siguiente de ser depositados en el mismo.
Posteriormente, se fue repitiendo la operación hasta que en 1978 se abrió el primer coto en Villagonzalo para pesca deportiva.
Desde la cuenca del bajo Danubio, también fueron trasladados a otros lugares del mundo, pero con poco éxito, salvo el caso de España y en los ríos del este de Francia. En Inglaterra se intentó, pero no se logró su introducción en río Támesis. En 1968, fueron introducidos huchos en los ríos Órbigo, Esla, algunos ríos gallegos y en el Tormes, el único lugar donde sobreviven.

Mayor esfuerzo para su conservación.

Desde la Asociación Pro-Hucho apuestan por un mayor esfuerzo por parte de la Administración regional para continuar con la conservación de esta especie. Santamaría considera que “si se quiere luchar por algo hay que hacerlo con dedicación”, por lo que pide que, además de “soltar peces al agua”, se preocupen de “proteger el río y así a sus especies” para además poder fomentar el deporte de la pesca.
Santamaría explica que pidieron que se abriera un nuevo coto de pesca para este animal, algo que, según criticó, no se ha llevado a cabo, por lo que calificó como de “nefasta” la gestión actual. Por parte de los aficionados, también se solicita un nuevo espacio para que puedan practicar este deporte tan demandado y a la vez consideran que pueden “sacar más dinero”, afirma Martín, quien mantiene que el hucho hace del Tormes un lugar único.

Fuente: Heraldo de Soria

 

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