La Confederación Hidrográfica del Tajo ha comenzzado a demoler la presa del río Cofio, ubicada en el término de Las Navas del Marqués, pero que se construyó para abastecer a la población madrileña de Robledo de Chavela. Llevaba, al menos, 40 años sin prestar servicio.

Según el alcalde de Las Navas del Marqués, Gerardo Pérez, esta presa, de unos siete u ocho metros de altura, llevaba sin funcionar desde que entró en servicio el embalse de Robledo de Chavela, “al menos, hace 40 años”, de manera que la CHT ha procedido a ordenar varias actuaciones en esta cuenca, incluida la demolición de la presa.

Los trabajos comenzaron el lunes y se prolongarán, según ha anunciado la organización ecologista WWF, hasta mediados de septiembre, algo que la organización “celebra”, pues los trabajos “permitirán al río recuperar su continuidad en una zona de gran valor natural” y teniendo en cuenta que ésta había quedado “fragmentada” por el obstáculo que suponía la presa.

Liberando Ríos
En este sentido, WWF recordó la campaña ‘Liberando Ríos’ que lleva a cabo y que propone la demolición prioritaria de 20 presas en el conjunto del territorio nacional de los 7.000 obstáculos “obsoletos” e “innecesarios” que fueron identificados en un estudio que se realizó hace dos años.

Desde el comienzo de esta campaña se han terminado once demoliciones e instalado 16 pasos para peces, además de haber iniciado una veintena de procesos de demolición y cuatro obstáculos más que están siendo inspeccionados por “irregularidades”.

Igualmente, la planificación hidrológica tiene previsto eliminar 125 presas y azudes, y varias entidades locales han reclamado que desaparezcan otras cinco presas más, como la de Barbellido, en Navacepeda de Tormes, donde este año se celebró el ‘Big Jump’ de WWF, en el que más de medio centenar de personas se mojaron en señal de protesta por la situación del embalse.

Al respecto, WWF recordó que la demolición de una presa tiene “beneficios ambientales a medio y largo plazo”, como la re-conexión de hábitats fluviales “importantes” para el desarrollo de los ciclos biológicos de los peces, la “normalización” del régimen de temperaturas, mejora de la calidad química del agua, aumento de la concentración de oxígeno disuelto, restitución de la dinámica de transporte de sedimentos, mejora de la diversidad biológica del sistema, establecimiento de corredores para fauna y desaparición del efecto barrera longitudinal para las especies terrestres en las zonas inundadas.

Fuente: aviladigital.com

 

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