Las riberas del Ebro, a su paso por Zaragoza, se han convertido en una zona muy frecuentado por decenas de pescadores que, durante estos días, hacen frente a la mosca negra y demás insectos para disfrutar de la pesca en la ciudad.
Zambullirse en esta afición apenas cuesta 20 euros, unos 11 de la licencia y menos de 10 una caña para iniciarse y comenzar a pescar.

Entre las especies que podemos encontrar en el Ebro tenemos: siluros, alburnos, carpas, tencas, barbos de Graells, madrillas… aunque algunas de estas especies están desapareciendo de las márgenes del río. El motivo no solo es que, en algunos casos, se realice una pesca ilegal de algunos ejemplares. La realidad es que «el siluro es una especie invasora que no tiene depredador y que ataca al resto de peces» , explica Jesús Abadía Sánchez, adjunto a la presidencia y delegado de la provincia de Zaragoza de la Federación Aragonesa de Pesca y Cásting.

En estos tramos urbanos del Ebro se encuentran ejemplares de siluros pequeños, de poco más de un metro, no como en los embalses, donde logran alcanzar varios metros de longitud.

Jesús Abadía indica que, entre los pescadores, hay un sector que corresponde a inmigrantes, acostumbrados en sus países a comer lo que pescan. Aquí existe un problema porque «el agua del río contiene toxinas, plomo y otros componentes que afectan a los peces, y no son aptos para el consumo humano» . «En líneas generales la mayoría de pescadores que se ven en las orillas practican la pesca deportiva, basada en la captura y suelta de ejemplares» .

Normativa

Pese a la normativa, Abadía indica que existen casos en los que esta no se cumple, y los ejemplares capturados no se devuelven al río. También se puede ver a algún pescador con varias cañas la vez, algo que está prohibido. La Guardia Civil, es quien se encarga en estos casos de hacer que se cumpla la ley.

Una de las especies más valoradas es la carpa, aunque cada vez hay menos. En los países del este te considera un manjar y es plato principal en Nochebuena.

«La pesca en el Ebro ha crecido y el número de ejemplares cada vez es menor porque se regenera menos», explica Abadía y apunta a que «debería vigilarse más este aspecto y fomentar la captura y suelta de especies».

Además del río Ebro, en Zaragoza también se puede pescar en el Huerva, el Gállego, el Canal Imperial y los galachos de Juslibol. Pocas ciudades tienen tantas zonas de pesca al alcance de la mano. Y para quienes quieran morder el anzuelo de esta interesente afición, del 29 de junio al 3 de julio se celebra en Caspe el IV Campeonato de España Carpfishing (grandes carpas).

Fuente: Heraldo.es

 

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