La Federación Aragonesa se rebela contra la prohibición de repoblar trucha arco iris a raíz de una polémica denuncia. Además de daños económicos, la medida puede aumentar la presión aguas arriba.

Nada menos que 72.000 aficionados a la pesca cuentan en Aragón con su correspondiente licencia deportiva, y la trucha es la reina de los ríos. Pero esta temporada las aguas bajan revueltas y no precisamente para ganancia de los pescadores. La supresión de las repoblaciones con trucha arco iris a raíz de una controvertida denuncia los tiene soliviantados.

A la reducción automática de capturas para desagrado de muchos aficionados van unidos perjuicios económicos para la federación y los clubes que gestionan los cotos deportivos, y los daños se extienden también a piscifactorías -varias han cerrado-, a comerciantes y a hosteleros. Pero es que, además, la mayoría de los pescadores consideran que la medida es contraproducente hasta para el fin pretendido de preservar la trucha autóctona, ya que aumentará la presión en tramos superiores de las cuencas.
«Si no hay soluciones pronto, tendremos que empezar la guerra», advierte el presidente de laFederación Aragonesa de Pesca y Casting (FAPYC), Norberto Royo. «Esto se está alargando de tal forma -añade- que vamos a tener que empezar a hacer movilizaciones».

El máximo representante de los pescadores aragoneses está en desacuerdo o descontento con la gestión de esteasunto desde la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Teruel, el anterior Ejecutivo autonómico y el Ministerio de Medio Ambiente. Para todos tiene críticas, si bien el origen del conflicto es un enfrentamiento entre los propios pescadores.
El problema parte de la denuncia presentada en su día en Teruel por una asociación nacional pescadores -la Asociación para el Estudio y Mejora de los Salmónidos (AEMS), agrupada con la organización naturalista Ríos con Vida-, que defiende a ultranza la pesca sin muerte, modalidad para la que en Aragón hay más tramos que en la mayoría de CCAA, recuerda el presidente de FAPYC, que sin embargo defiende por igual otras modalidades de pesca como complementarias en vez de antagónicas.

Royo puntualiza que el Catálogo de Especies Invasoras derivado de la Ley de Biodersidad de 2007está aún en alegaciones y distingue las potencialmente perjudiciales como la trucha arco iris de las dañinas (el siluro es un caso emblemático). Dice que el informe ministerial en el que se apoyó la Fiscalía -«poco y mal asesorada»- para hacer el apercibimiento de ilegalidad que paralizó las repoblaciones «es de risa», sobre todo por describir como riesgo la hibridación de la trucha arco iris y la autóctona; algo materialmente imposible, dice.
Las truchas arco iris, explica, apenas logran reproducirse entre sí de forma natural donde han sido repobladas, mientras la especie que sí está irremisiblemente hibridada en muchos tramos y distinto grado con nuestra fáreo mediterránea es al trucha común europea, introducida en España hace siglos, aunque ahora se esteriliza antes de las sueltas.

Royo considera que la DGA «se achantó por la proximidad de las elecciones» y le parece insuficiente que la consejería de Medio Ambiente pidiera en Madrid cambios legales y un periodo transitorio de sueltas en tramos controlados sin competencia con la trucha autóctona, que -dice- son la mayoría.

A la espera de que Madrid responda, el responsable de la Federación de Pesca reclama a la nueva DGA que retome el asunto lo antes posible para dar una solución «antes de las elecciones generales». Si no teme que el ‘impasse’ dure cuatro o cinco años.

«Lo que pasa aquí no pasa en ningún sitio -concluye-. Esto viene de una normativa europea, cuando se está repoblando trucha arco iris en toda Europa».

Fuente: Heraldo.es

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