Los pescadores del Pedroso se alzan contra la nueva Ley de Pesca que impulsa la Junta de Castilla y León donde, entre otras cosas, se prohíbe la modalidad tradicional de pesca. Para ello han presentado más de 2.000 firmas recogidas en la comarca de Salas de los Infantes, de la mano de Javier Santos de Barbadillo de Herreros, presidente de la Sociedad de Pescadores del Pedroso y Miembro del Consejo Regional de Pesca de Burgos.

“La recogida de firmas se ha hecho porque más del 90 por cien de los pescadores están en contra de la prohibición de la pesca tradicional, que es desde la orilla y es respetuosa con el ecosistema. Permiten la pesca vadeando que en provincias como Soria y Burgos, con ríos pequeños, produce daños irreparables en el ecosistema acuático al pisar durante horas el lecho del río”, dice Javier Santos.

Entre las alegaciones presentadas en la delegación territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León en Burgos junto a las firmas, destaca la que indica que esta nueva normativa “no se adapta a los principios de la Ley de Conservación del Patrimonio Natural en lo referente a la población de las áreas rurales”. En todo caso, los firmantes solicitan que la Consejería de Medio Ambiente retire del borrador de la Ley de Pesca “todos los artículos referentes a la privatización de la pesca y a las prohibiciones a la pesca tradicional”; también piden que si se realiza otra ley “se tengan en cuenta la realidad de las comunidades rurales y las peticiones expuestas”.

Explican los pescadores de la comarca que esta normativa surge por la escasez de peces en los ríos, en la mayoría de los casos, de las preciadas truchas. Pero, “el problema no es de extracción, de presión pesquera, si no de producción, sobre todo por la falta de desoves naturales. Lo importante es el río. Además, no es una razón para el Pedroso o el Arlanza, donde el número de pescadores es hoy a la décima parte. Las cabeceras están vedadas y hay muchísimas menos truchas que cuando se podía pescar. Lo más fácil es prohibir y echar la culpa a los demás”, añade Santos. También hablan de la falta de limpieza de los cauces como motivo de la ausencia de truchas.

Indican en el mismo documento que debido a la elevada edad media de las poblaciones rurales, la pesca tradicional se adapta mejor por lo que la prohibición “perjudica gravemente al mundo rural y especialmente a jubilados y discapacitados”. Dicen que las prohibiciones afectan al turismo y que si la situación no mejora “la comarca exigirá responsabilidades”.

Fuente: La voz de Pinares

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